El Museo Regional de Atacama, ubicado en la ciudad de Copiapó, fue distinguido con el Premio Aporte Urbano 2025 en la categoría Mejor Proyecto de Infraestructura Urbana: Edificación Pública, un reconocimiento que destaca obras con impacto positivo en la ciudad, valor cultural y un aporte concreto a la vida comunitaria.
El galardón es otorgado por la Cámara Chilena de la Construcción y el Ministerio de Vivienda y Urbanismo, y pone en valor proyectos que fortalecen el desarrollo urbano desde una mirada sostenible e integradora.
Diseñado por Max Núñez Arquitectos, bajo la dirección de Max Núñez y Stefano Rolla, el museo se concibe como un volumen monolítico de hormigón pigmentado, cuyas aperturas y vacíos dialogan con las quebradas del desierto. Su arquitectura responde de manera precisa a las condiciones climáticas de Atacama, incorporando control solar, ventilación cruzada y generación de sombra, al servicio de una experiencia pública pensada para el encuentro, el aprendizaje y la contemplación.
Con más de 6.400 m² distribuidos en tres niveles sobre superficie y dos subterráneos, el museo alberga salas de exhibición permanente, espacios educativos, biblioteca, auditorio y áreas comunitarias. Su propuesta museográfica fue desarrollada en diálogo con comunidades locales y pueblos originarios, integrando contenido, territorio e identidad en una experiencia coherente y respetuosa con la historia de la región.
Desde Cerámica Santiago, es motivo de orgullo haber sido parte de este proyecto a través del uso de Quiebravista Santiago en la fachada y Baldosín Liso en los pisos interiores. Estas soluciones aportan luz filtrada, control solar y una textura cambiante en el exterior, junto con continuidad material y sobriedad en los espacios interiores, reforzando el carácter territorial y público del edificio.
Más allá de su programa, el Museo Regional de Atacama se posiciona como una pieza clave dentro del tejido urbano de Copiapó. Su presencia no solo responde a una necesidad cultural, sino que también actúa como un nuevo hito urbano capaz de activar el entorno, convocar a la comunidad y generar un espacio de encuentro abierto y accesible. En este sentido, la infraestructura pública adquiere un rol activo en la construcción de ciudad y en el fortalecimiento de la identidad local.
La arquitectura del museo propone una relación directa entre materialidad, clima y uso público. El tratamiento de la luz, los recorridos interiores y la escala de los espacios permiten una experiencia pausada y reflexiva, donde el edificio acompaña el contenido sin imponerse sobre él. Esta forma de entender la arquitectura pública refuerza su vocación social y su capacidad de permanecer vigente en el tiempo.
El Premio Aporte Urbano 2025 reconoce iniciativas donde la infraestructura pública se transforma en un motor de desarrollo urbano y cultural. En el caso del Museo Regional de Atacama, este reconocimiento pone en valor una obra que entiende la arquitectura como una herramienta de servicio, capaz de articular memoria, conocimiento y territorio en un solo gesto construido.
Para Cerámica Santiago, participar en un proyecto de estas características reafirma el compromiso con una arquitectura pública de calidad, donde las soluciones constructivas dialogan con el entorno y contribuyen a una experiencia espacial coherente. Ser parte de una obra reconocida a nivel nacional es también una oportunidad para seguir aportando al desarrollo de espacios que fortalezcan la vida urbana y cultural del país.
Las imágenes que acompañan este proyecto refuerzan su carácter arquitectónico y su relación con el territorio.
Créditos de las imágenes: Fotógrafo Roland Halbe / @rolandhalbe en Instagram




