Participar en la segunda edición del Encuentro Internacional de Construcción Industrializada (EICI 2025) fue, para Cerámica Santiago, una instancia de reflexión y aprendizaje más que un ejercicio de visibilidad.
El encuentro reunió a más de cien especialistas nacionales e internacionales para abordar uno de los principales desafíos del sector construcción en Chile: cómo avanzar hacia una industria más productiva, sostenible y coordinada, sin perder calidad ni sentido territorial.
Desde esa perspectiva, el EICI se presentó como un espacio donde convergen diagnóstico, experiencia en obra y proyección futura. Para una empresa con más de cuatro décadas vinculada a la materialidad cerámica y a la vivienda, participar de este tipo de instancias permite observar con claridad hacia dónde se está moviendo la construcción y cómo aportar desde el conocimiento técnico acumulado.
Industrialización y productividad desde la experiencia en obra
Uno de los ejes centrales del EICI fue la industrialización como herramienta para mejorar la productividad en construcción. Lejos de entenderla solo como prefabricación o rapidez, la discusión apuntó a procesos mejor planificados, sistemas más coordinados y menor variabilidad en obra. En ese escenario, la definición correcta del material cumple un rol clave.
La experiencia en terreno demuestra que cuando los materiales están estandarizados, cuentan con respaldo técnico y son comprendidos por quienes los instalan, la obra avanza con mayor fluidez. La industrialización no elimina el oficio, sino que lo ordena y lo potencia. Reducir errores, retrabajos y tiempos muertos es tan relevante como incorporar tecnología.
La materialidad cerámica dialoga naturalmente con este enfoque. Su estabilidad dimensional, durabilidad y compatibilidad con distintos sistemas constructivos permiten integrarla en proyectos que buscan eficiencia, control y continuidad, especialmente en soluciones habitacionales y obras de mediana y gran escala.
Capacitación, sostenibilidad y colaboración temprana
Otro aprendizaje relevante del encuentro fue la importancia de la capacitación técnica como base de cualquier proceso de industrialización. Diseñar bien no es suficiente si la ejecución no comprende la lógica del sistema. Por eso, la formación en obra, las instancias de diálogo con constructoras, instaladores y equipos técnicos, y la transferencia de conocimiento se vuelven estratégicas.
La sostenibilidad también atraviesa esta conversación. Industrializar implica optimizar recursos, reducir residuos y mejorar el desempeño energético de las edificaciones. En ese contexto, los materiales cerámicos, por su larga vida útil y bajo mantenimiento, se integran de manera coherente a una construcción más responsable y eficiente.
Finalmente, el EICI reforzó una idea transversal: la colaboración temprana entre diseño, industria y obra ya no es opcional. La construcción industrializada requiere coordinación desde etapas iniciales. Cuando ese diálogo existe, los proyectos ganan en claridad, calidad y previsibilidad.
Participar del EICI permitió confirmar que la industrialización no es una tendencia pasajera, sino un cambio estructural. Un proceso que se construye paso a paso, desde el material, el conocimiento y la experiencia compartida en obra.




